Una patera para el papa Francisco

Cadena Ser 

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  • Gabriel Delgado, del obispado de Cádiz, entregó este curioso objeto al prelado  Obispo de Roma tras el Congreso Mundial de la Pastoral de Migraciones
El padre Gabriel entrega la "patera" al papa Francisco

El padre Gabriel entrega la “patera” al papa Francisco

Del 17 al 21 de noviembre, se ha celebrado en Roma el VII Congreso Mundial de la Pastoral de las Migraciones, que ha reunido a más de 300 personas de 93 países.

Al finalizar el congreso, se celebró en la sala Clementina la audiencia con el Papa Francisco, momento en el que se produjo este momento singular, en el que el director del Secretariado Diocesano de Migraciones, de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Gabriel Delgado, entregó una pequeña patera al prelado. Él mismo, en la página web de la Diócesis de Cádiz y Ceuta explica cómo fue el momento:

“Ya, al final, cuando se marchaba, tuve la oportunidad de poder acercarme al Papa Francisco para entregarle un detalle que, aunque era sencillo y humilde – una pequeña patera -, estaba cargado de simbolismos, historias y personas.

Era una patera hecha por Modou, inmigrante africano residente en Tánger que, junto a otros compañeros subsaharianos, participa en un proyecto de la Asociación Armid, promovida por la Delegación de Migraciones de Tánger, para generar recursos para los inmigrantes.

Pude saludar al Papa Francisco, entregarle la pequeña patera y agradecerle su servicio, testimonio y ejemplo, manifestándole que la Diócesis de Cádiz y de Ceuta está muy sensibilizada y comprometida con la inmigración.

En mi corazón y en mi mente la patera iba cargada de muchos nombres, que en nuestra Diócesis han trabajado y siguen ahí entregando su vida con entusiasmo al servicio de los inmigrantes. Recordaba la historia de tantos que han estado sensibles y comprometidos, obispos, sacerdotes, laicos, amigas y amigos entrañables, tanta gente que haría falta una gran embarcación para llevarlos a todos.

También estaban los nombres de muchos inmigrantes – jóvenes y adultos, mujeres y niños – que han atravesado las aguas del Estrecho y que hemos acogido ofreciéndoles el afecto y la ternura de una Iglesia que quiere ser madre. Y aquellos otros que nos hemos encontrado detenidos en el CIE, tras haber sobrevivido a un viaje cargado de riesgos y peligros.

Pero, sobre todo, la patera era de los pobres de la tierra. Aquellos inmigrantes cuyos nombres sólo Dios conoce. Inmigrantes anónimos que enterraron sus sueños y sus esperanzas en esas noches oscuras de los dramas y las tragedias. ¡Qué de sueños y esperanzas, gritos y gemidos, noches oscuras y estrelladas, oraciones y plegarias, temblores y miedos, llantos y agonías en esa pequeña patera!

Me quedo en la retina con la mirada entrañable del Papa Francisco y con su cariñosa sonrisa, mientras se alejaba de la sala Clementina sosteniendo sobre su pecho la pequeña patera”.

10 años de abandono en San Ambrosio

Heraldo de Barbate

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Ermita de San Ambrosio

Ermita de San Ambrosio

Desde que en 2004 se clausurara la Escuela Taller, ninguna actuación se ha llevado a cabo en la ermita de San Ambrosio, hecho que está provocando el deterioro del histórico monumento visigótico de Barbate.

Dos lustros hace ya desde que acabara un proyecto más que interesante para los intereses de los barbateños. La puesta en valor y recuperación de restos de la ermita visigoda y asentamiento romano de San Ambrosio parecía que sería una realidad. Sin embargo, todo quedó en “una hermosa experiencia”, como relata la directora de arqueología de las escuelas taller que se pusieron en marcha por parte Mancomunidad, Ayuntamiento y Junta de Andalucía.

Diez años parecen no ser nada frente a los catorce siglos que contemplan la escondida estructura visigótica, construida sobre una villa romana y que pasa desapercibida para las administraciones competentes y para su propietario, el Obispado de Cádiz y Ceuta.

Unos árboles en fila marcan el sendero para ver, enrejado, pero con los candados rotos, tamaña obra arquitectónica enclava en las entrañas del Parque Natural de la Breña. Según los historiadores, tras los hallazgos encontrados, la ermita data del s.VII y presenta un “lamentable” estado de conservación. Se realizaron dos proyectos y “había intención de seguir, pero cuando acabó el último no sé qué paso que no se hizo nada más”, comenta apenada Paloma Bueno.

Saqueo y deterioro

Las actuaciones que se hicieron fueron enfocadas en la consolidación de la planta y que los arcos no sufrieran más deterioro. “Había quedado muy bien la estructura, se había recuperado restos que hoy están en el Museo Provincial de Cádiz”, describe Bueno haciendo hincapié en que la idea “era ponerlo en valor con un centro de visitantes que se construyó al lado”.

Pero el aspecto actual es otro bien distinto. “Han roto las cerradura, se han llevado materiales muy valiosos, puertas, puntos de luz y ha desaparecido un reloj solar de la propia ermita”, denuncia la arqueóloga.

Ese mismo año de 2004 fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) algo que hace a la ermita de San Ambrosio de “dominio público” (respetando la titularidad del propietario) y lleva acarreado unas obligaciones que, según el delegado de Cultura del Ayuntamiento de Barbate, David Rodríguez, “no se están dando”. Según cuenta el edil “hemos enviado varias cartas al Obispado comentándole la problemática existente, pero nunca nos han contestado”.

Preocupación desde el Obispado

Por su parte, el recién nombrado delegado de Patrimonio de la Diócesis gaditana, David Gutiérrez, interrogado por HeraldodeBarbate.es, confiesa que estar “muy preocupados por la restauración y conservación de edificios peculiares de la Diócesis, y éste (por la ermita) es uno de ellos”. Tras ponerle al día del estado actual del monumento, Gutiérrez anunciaba que pretendías en estas semanas visitar San Ambrosio.

Asimismo, espera poner en prácticas ciertos proyectos para, al menos, evitar los hurtos, “lo más inmediato es que siga abierto para que no entre cualquiera”. Comprometiéndose a “buscar la financiación” para su puesta en valor.

Hace un par de años, la plataforma “Salvemos BIC San Ambrosio” convocó una concentración ciudadana para limpiar la zona y denunciar su actual estado. En este sentido, Rodríguez Porras relata que ayudaron “dentro de nuestras posibilidades” con materiales para la limpieza. Pero el tiempo no pasa en balde y el deterioro desde hace diez años hasta hoy es evidente.

Las imágenes muestran cómo quedó y lo peor, cómo está quedando la ermita. 1400 años, miles de saqueadores, amigos de lo ajeno y ‘cazatesoros’ del patrimonio, administraciones pasivas, propietarios despreocupados, están destruyendo un patrimonio de los ciudadanos de Barbate en tan solo diez años.

Carmen Linares presidirá el Consejo Local de Hermandades de Puerto Real

C.P. / Diario de Cádiz

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  • La nueva junta del Consejo tomará hoy posesión de sus cargos, en la capilla de la Hermandad del Rocío
Foto: Diario de Cádiz

Foto: Diario de Cádiz

Esta tarde (17 de octubre) tendrá lugar la Eucaristía con la que se dará comienzo al curso cofrade 2014 – 2015 en Puerto Real y en la que tomarán posesión de sus cargos la nueva Junta Permanente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías que presidirá María del Carmen Linares Martínez.

Será la primera vez, en la historia del consejo local que éste órgano sea presidido por una mujer.

El acto de toma de posesión contará con la presencia del delegado Episcopal para las Hermandades y Cofradías de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Juan Enrique Sánchez Moreno, y del director espiritual del Consejo y Arcipreste de Puerto Real, el padre Diego Ramírez Pereira. Tendrá lugar en la Capilla de la Hermandad del Rocío, a las 20:00 horas.

El equipo que forma la Permanente del Consejo Local, acompañará a María del Carmen Linares durante los próximo dos años, y está formado por Manuel García Iglesias, Manuel Lobo Cuenca, Faustino Martín Rey, Joaquín Aleu Morales,. Carmen María Pantoja Garrido y Sergio Torres Zapata.

Linares Martínez releva así a Felipe Salvador Vías quien tras 4 años de trabajo junto a su equipo, cede el testigo a este nuevo grupo de cofrades que desde este momento se ponen al servicio de las Hermandades y Cofradías de la localidad.

Carmen Linares ha estado ligada al mundo cofrade desde pequeña, especialmente a la Hermandad de la Soledad, donde ha ocupado varios cargos de relevancia en los últimos años.

Juan Carlos Pérez Jiménez será nombrado el domingo párroco de la Inmaculada

R.M. / Europa Sur

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  • El reverendo es de Los Barrios y sustituye a Juan Valenzuela, que pasa a ser adscrito
Juan Carlos Pérez

Juan Carlos Pérez

El reverendo Juan Carlos Pérez Jiménez tomará posesión como nuevo párroco del Santuario de la Inmaculada de La Línea el próximo domingo, 19 de octubre, en una eucaristía que tendrá lugar a las 20:00 horas. El barreño sustituirá a Juan Valenzuela, que al cumplir 75 años, edad de jubilación de los curas, pasará a ser reverendo adscrito de la Inmaculada.

El obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza Boy, nombró al padre Juan Carlos el pasado mes de mayo, cuando anunció varios cambios en la diócesis. En septiembre también nombró al sustituto de Valenzuela como arcipreste de la ciudad. El cargó recayó en Juan Manuel Benítez, responsable de la parroquia del Sagrado Corazón de Los Junquillos.

Juan Carlos Pérez Jiménez ha ejercido en los últimos años como párroco de la iglesia de Santa Catalina, de Conil, donde cosechó la amistad y respeto de un gran número de feligreses. De hecho un grupo de ellos comenzó a recoger firmas para solicitar al obispo su reconsideración de trasladar a su párroco a La Línea. De hecho, la parroquia de Santa Catalina de Alejandría de Conil ha puesto una serie de autobuses a disposición de todos los vecinos y feligreses que deseen acompañar al padre Juan Carlos en su toma de posesión en la iglesia de la Inmaculada al que fue párroco de Conil hasta el pasado mes de agosto.

Pérez Jiménez estuvo once años en la parroquia conileña, aunque antes ejerció su labor sacerdotal en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima del Colorado, dentro del término municipal de Conil.

Fallece en Cádiz sor Lourdes, antigua secretaria de los obispos Dorado y Ceballos

TU DIÓCESIS

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El día de Nta. Sra. del Rosario, 7 de octubre, festividad en Cádiz por ser el día de su patrona, falleció la Hna. Lourdes Dueñas Pastor, religiosa de las Carmelitas de Vedruna. Estuvo al frente de la Secretaría del Obispo de Cádiz en la etapa de don Antonio Dorado y don Antonio Ceballos.

El funeral se celebró esta misma mañana, a las 10:30h, en la Parroquia de Ntra. Sra. del Rosario de Cádiz.

OBITUARIO POR JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ

ÚLTIMA ENTREVISTA A SOR LOURDES EN EL DIARIO DE CÁDIZ POR EMILIO LÓPEZ

Los dominicos de Cádiz quieren que la iglesia de Santo Domingo sea elevada a basílica

Pablo-Manuel Durio / Diario de Cádiz

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La propuesta ya ha sido trasladada al Obispado, primer paso para que Roma otorgue tal distinción al santuario de la Patrona Sería el primer templo con este título en la diócesis

El peso devocional que tiene la Virgen del Rosario quedó testimoniado en 1947; y ahora, el deseo es que también se reconozca el templo como foco de esa devoción a la Patrona de la ciudad. Los dominicos han iniciado los trámites para que la iglesia de Santo Domingo sea elevada a la categoría de basílica. Una concesión que realiza el Vaticano en casos excepcionales y bajo una serie de condiciones que a juicio de los dominicos se cumplen “sobradamente” en el santuario de la Patrona.

El actual prior de la comunidad en Cádiz, Pascual Saturio, informa que la propuesta de concesión del título de basílica menor a la iglesia conventual de Santo Domingo está desde hace ya tiempo en manos del Obispado. De hecho, reconoce que la petición se elevó en la recta final del mandato del obispo Ceballos. Y precisamente por eso, “queremos ahora retomar este proyecto”, precisa el sacerdote dominico, que explica que al poco tiempo de presentarle la propuesta al anterior obispo llegó el nombramiento del actual, Rafael Zornoza, y el cambio de mitra que ha podido paralizar o incluso suspender cualquier gestión a este respecto.

Explica Saturio que el primer paso es poner el asunto en manos del Obispado, ya que es el titular de la diócesis el que debe elevar la propuesta a Roma por medio de la Conferencia Episcopal Española. “Sería muy bonito que nuestro actual obispo fuera recordado por ser quien consiguiera que Santo Domingo fuera elevada a basílica. Esto, además, serviría para mantener los estrechos lazos que tradicionalmente han unido a los obispos de esta diócesis con la Patrona de la ciudad”, relata el dominico.

Entre los requisitos que pide el Vaticano para que una iglesia pueda ser declarada basílica están “que el templo sea antiguo, amplio y artístico”, “que esté solemnemente dedicado o consagrado”, que sobresalga histórica y religiosamente entre los de su diócesis, “que tenga un culto digno y solemne, siendo ejemplo para los demás”, que tenga un amplio presbiterio, con todos sus elementos colocados “según las exigencias litúrgicas”; que goce de celebridad en la diócesis “por su significado histórico o por la veneración de una imagen célebre o de sepulcros y reliquias de mártires o santos”, o que cuente con número suficiente de sacerdotes.

Todos estos condicionantes se dan en Santo Domingo, según entiende el actual prior de la orden allí establecida. Por tanto, se espera que la petición prospere hasta que la Santa Sede conceda el título. Al respecto, Saturio matiza que tal reconocimiento no traerá consigo nada implícito, pero sí servirá para reconocer el templo “como lo que siempre ha sido, testigo fundamental de todo lo que ha ocurrido en la ciudad y casa a la que han acudido siempre los gaditanos, que han encontrado aquí el consuelo a sus problemas, lamentos o necesidades”. Aunque sí es cierto que tal reconocimiento otorgaría una importancia añadida al templo como foco turístico y religioso.

Además, Saturio destaca que en caso de recibir la aceptación del obispo y prosperar la tramitación posterior, se trataría de la primera basílica que se consagra en toda la diócesis de Cádiz y Ceuta. Y es que efectivamente, las tres basílicas que existen en la provincia (la de la Merced y la del Carmen, en Jerez; y la de Santa María de la Asunción, en Arcos) corresponden a la diócesis jerezana.

En Cádiz sí hubo un intento reciente para que el Oratorio de San Felipe Neri fuera declarado basílica. Esto se produjo en el año 2006, en medio de las conversaciones que la Junta y el Obispado mantenían entonces en relación a este templo de cara a la celebración del Bicentenario de la Constitución, pudiendo estar dirigida la propuesta a evitar una posible desacralización del Oratorio (como se barajaba entonces) más que al deseo de un reconocimiento por parte del Vaticano.

Por tanto, si la propuesta lanzada por los dominicos llega a buen puerto, la ciudad y la diócesis podrían contar pronto con la Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario.

Nos escribe, Manolo Penco -MISEVI, ya en su misión.

Misiones Cádiz y Ceuta
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  • Ya desde el pasado viernes en el definitivo destino de misión: la parroquia Santa Cruz, en Barra del Patuca (La Moskitia, Honduras, Centro América)
Tras un viaje desde San Pedro Sula en bus hasta La Ceiba, nos encontramos con nuestro obispo, Mons. Luís Solé y la Comunidad. de Hermanas Vicentinas en donde fuimos acogidos para pernoctar pues el viernes a las 7:00 salió la avioneta a Puerto Lempira, donde nos encontramos con los padres y hermanas Vicentin@s de allí; desde la misión parroquial de 1993 no regresaba a esta localidad. De Allí partimos en cayuco en un maravilloso viaje de 4 horas a través de lagunas, canales, brazos de mar, manglares, y finalmente el templado Caribe, desde el cual entramos a la desembocadura del Río Patuca, que forma un cordón o Barra Litoral en cuyo abrigo se ubica la localidad Miskita que recibe de ello su nombre: Barra Del Patuca. Allí se ubica la parroquia Santa Cruz, regentada por padres Vicentinos, y en ella la comunidad MiSeVi que comparte la misión.
En estos primeros días vamos conociendo los rincones de está preciosa localidad y a sus gentes, además de celebrar y orar con ell@s.
Pero aparte poniéndonos al día con la lengua miskita con un “profe” inmejorable, el Padre Samuel Finley Foster, misionero Vicentino originario deL pueblo miskito, párroco local y amigo de antaño en mi primera estancia en Honduras entre 1992 y 1996. Las 3 personas que integramos la comunidad misiónera laical de MiSeVi estamos ilusionadas, entusiasmadas y agradecidas a Dios por el don de la vocación misionera, por el regalo de este encuentro con la Iglesia y pueblo Miskitos y por la cantidad de amistades, famíliares y conocid@s que cin vuestro apoyo, ánimo, bienes, oración y cariño amoroso hacéis posible esta presencia misionera.
Desde Barra del Patuca, seguimos unid@s en la oración, la misión, el corazón y en el Espíritu, Motor de todo ello. “¡Kupia kumi!” (la Paz con ustedes -literalmente: “un sólo corazón”-).

Salir de las periferias, por Pedro Fernández Alejo, trinitario, capellán del C. P. de Algeciras

ECCLESIA DIGITAL 

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Mons.Zornoza en Botafuegos

Mons.Zornoza en Botafuegos

Ante el día de Nuestra Señora de la Merced. Secretariado Diocesano de Pastoral Penitenciaria. Diócesis de Cádiz y Ceuta, Centro Penitenciario de Botafuegos – ALGECIRAS

La Fiesta de Ntra. de la Merced, patrona de los presos, cuya celebración es el día 24 de septiembre, nos invita a los cristianos y gente de buena voluntad, a repensar el Evangelio de Jesús de Nazaret desde la perspectiva del “encuentro”. Jesús estaba en constante movimiento; su misión era itinerante y recorría  los caminos de Galilea y de Judeaen busca demarginados y excluidos,de leprosos y endemoniados que salían de los sepulcros y  habitaban en lugares inhóspitos e inhumanos. Salía al encuentro de todos aquellos que, por el camino de la vida, seguían suplicando migajas de compasión, de alivio de sus sufrimientos, de dignidad para sentirse personas.Salía, incluso, más allá de los límites geográficos y religiosos de Israel, como Samaria, Tiro o Sidón. Jesús convirtió su vida en un permanente “encuentro”  con todo aquel que le necesitaba, o que él veía que necesitaba ayuda. Por eso su actitud era la de estar siempre en marcha;“vayamos a otras aldeas cercanas…”, “salid a los caminos…”

Este fue el legado que nos dejó Jesús desde sus actitudes y su Palabra. Nos encomendó una misión claramente exigente y comprometida: “id por todo el mundo anunciando la Buena Noticia del Reino”. Y esa Buena Noticia tiene unos destinatarios bien definidos: “los pobres son evangelizados”. Ellos son los primeros en  recibir  esa Buena Noticia de que Jesucristo les ama y que son sus preferidos. Lo dejó bien claro cuando proclama bienaventurados a los pobres, a las víctimas de las injusticias, a quienes lloran por mil razones sufrientes, a todos los que soportan con su hambre y desnudez el egoísmo de los prepotentes de este mundo, a quienes no se les respetan sus derechos ni su conciencia y padecen persecuciones y violencia. Todos ellos, los dichosos del Reino, saben que tienen a su lado hombres y mujeres que encarnan la esencia del Espíritu de Jesús, que están imbuidos de los mismos sentimientos de Cristo, se llaman cristianos,  seguidores del Nazareno, que se enrolan en esa acción eclesial y evangelizadora que es  la Pastoral Penitenciaria, y son los que salen a su encuentro para llenar sus vidas de esperanza, de libertad, de paz y misericordia; que trabajan sin desmayo por defender los derechos y la dignidad de los pobres, los desposeídos y desahuciados, los hijos de la violencia y los que sufren la esclavitud y la cárcel.

La Iglesiade hoy se pone en marcha saliendo, como Jesús, a los caminos de la vida, a los márgenes de la existencia donde habitan los seres humanos que  cuentan poco o nada para esta sociedad opulenta, marginadora y excluyente. Una sociedad que se envuelve en su burbuja egocéntrica de consumo, materialismo y deshumanización. El Papa Francisco, alentado por el Espíritu  profético de Jesús, nos anima y compromete a los cristianos para salir a las periferias de la sociedad. Así los expresaba en la Misa Crismal del Jueves Santo (28/03/2013) al dirigirse a los sacerdotes pidiéndoles que estén atentos a la“periferia existencial. “Hay que salir a experimentar nuestra unción, su poder y su eficacia redentora: en las “periferias” donde hay sufrimiento, hay sangre derramada, ceguera que desea ver, donde hay cautivos de tantos malos patrones. …que la unción llegue a todos, también a las “periferias”, allí donde nuestro pueblo fiel más lo espera y valora”. “La Iglesia «en salida» es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino. La Iglesia «en salida» es una Iglesia con las puertas abiertas.(Cf Exhortación apostólica, La alegría del Evangelio, nº 46)

            Franciscotransmite una preocupación constante, al mismo tiempo que una exigencia hacia la Iglesia, el que debe vivir una actitud de salidade aquellos a quienes Jesús llama y convoca en su Iglesia para ser portadores de la Buena Noticia liberadora, hacia los que viven en los “márgenes, en la periferia” de la sociedad. Entre todo ese submundo de excluidos, marginados y arrojados a las afueras de la ciudad están los presos. Los miembros de la Pastoral Penitenciaria  no se detienen ante las dificultades  inherentes a la acción “misionera y evangelizadora” y emprenden el movimientode salida hacia los lugares donde están recluidos los privados de libertad. Las cárceles están ubicadas a las afueras de la ciudad, y muchas de ellas, en zonas de descampado y muy alejadas de los centros urbanos. Otra dificultad añadida sobreviene al hecho de que esta labor evangelizadora hay que realizarla en un ámbito ajeno a lo eclesial; no estamos en “nuestra casa”; no disponemos ni de los tiempos ni de los espacios para ejercer la misión; hay que ajustarse a una estructura civil donde predomina la vigilancia y el control, la seguridad de las personas y los espacios. Sin duda que tambiénpodemos gozar de la colaboración y buena voluntad de las Instituciones Penitenciarias que asumen la presencia de la Iglesia como un factor muy positivo para la vida de los internos, y que se realiza la prestación de un servicio, gratuito y desinteresado, que aporta a la Institución  una ayuda muy valorada y estimada.

Esta acción de salida y encuentroque ejerce la Pastoral Penitenciaria, no es solo la que realizan unos cuantos “locos” enamorados de  los pobres, marginados y encarcelados, es y debe ser, la acción de toda la Iglesia, de las comunidades parroquiales, tan rica en dones y carismas, la que tiene la obligación, como imperativo evangélico, de asumir el compromiso de acercarse a las prisiones, desde la Pastoral Penitenciaria, para llevar la “esperanza de liberación” evangélica a todos los privados de libertad y asumir la suerte de aquellos que son “arrojados” a las afueras de nuestra sociedad, y que nos están demandando la urgente necesidad que tienen de retornar a su familia y a la sociedad plenamente reinsertados y puedan gozar, una vez cumplida su condena o parte de ella, de la libertad integral a la que tienen derecho.

Ellos, los presos, son nuestros hermanos, son nuestro Cristo, en quien creemos y a quien seguimos. Esta verdad nos exige coherencia y compromiso. Ellos nos interesan, son personas significativas en nuestras vidas, son miembros de nuestras comunidades parroquiales, son, en definitiva, los que dan razón de nuestra fe verdadera en Cristo Jesús el Libertador.

Al igual que María, la Madre de las mercedes y gracias para sus hijos despojados, que salió y fue  aprisa a la montaña para visitar a su prima Isabel y compartir con ella la gracia de la maternidad, también nosotros que amamos a nuestra Madre María como corredentora nuestra, hemos de salir de nuestras comodidades y aburguesamientos humanos y religiosos e ir al encuentro de quienes, por distintas circunstancias de la vida, han perdido el don tan precioso de la libertad.

Pedro Fernández Alejo, trinitario

Capellán del C. P. de Algeciras

Encuentran en Baelo un mausoleo cristiano con mesa de ofrendas

Tarifa al día

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  • Alberga una inhumación de un personaje relevante y se puede fechar entre los siglos V y VI d.C

Un grupo de arqueólogos de la Universidad de Alicante (UA) han hallado el primer mausoleo cristiano con mesa de ofrendas adjunta en las excavaciones del yacimiento de Baelo Claudia, en Tarifa, según informó la institución académica en un comunicado.

En concreto, han localizado un “imponente” mausoleo cristiano, que alberga una inhumación de un personaje relevante de la comunidad, que se puede fechar inicialmente entre el siglo V y VI d.C, según el Área de Arqueología de la UA. Este tipo de mausoleo, con una mesa de ofrendas adjunta, es el primero de esta clase que se conoce en el lugar. Sus paralelos más próximos se encuentran en los conservados en la plaza de la Almoina de Valencia, y se vinculan a la sede episcopal.

La necrópolis de la ciudad hispanorromana de Baelo Clauida es una de las “mejor conservadas del panorama hispano”, y se ubica entre dos parajes naturales como Los Alcornocales y el Estrecho de Gibraltar, lo que ha permitido, junto a su localización en un área militar, un “espectacular” estado de conservación de los restos sepultados, en gran parte, bajo la arena de la playa.

La ciudad y su necrópolis forman uno de los mejores laboratorios de estudio de la romanización y de las transferencias culturales entre las poblaciones nativas, norteafricanas y los aportes itálicos a lo largo del siglo I d.C.

En este sentido, el Área de Arqueología de la UA, bajo la dirección del profesor Fernando Prados, está desarrollando la Tercera Fase del Proyecto General de Investigación de la Junta de Andalucía Muerte y Ritual Funerario en Baelo Claudia (Tarifa, Cádiz). El equipo está compuesto por cerca de veinte personas entre investigadores, técnicos y voluntarios, en un proyecto que comenzó en 2012 y que se prolongará hasta 2017.

Durante este verano se ha desarrollado una fase de excavación arqueológica en extensión que ha ofrecido, junto a este hallazgo, “nuevos e importantes datos” sobre el ritual funerario, con la exhumación de siete nuevos sepulcros.

Otros sepulcros de cremación previos revelan la personalidad de los habitantes de la ciudad, su “conservadurismo religioso y la tradición bástulo-púnica visible en los ritos de las fases más antiguas”, así como la incorporación de nuevas creencias a partir de la segunda mitad del siglo I d.C. Junto a las deposiciones funerarias, los arqueólogos y técnicos continúan excavando diversas áreas de ofrendas, restos de banquetes funerarios ubicados en zonas comunes, diversos ajuares y los trazados de los ejes viarios que conformaron, durante varios siglos, esta necrópolis.

En los trabajos participan alumnos de las universidades de Cádiz, de Sevilla y la Autónoma de Madrid, además de técnicos procedentes de la Université de Toulouse, de la Universidad de Murcia y de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

La Igle­sia, con los in­mi­gran­tes: quien aca­ri­cia a los po­bres, to­ca la car­ne de Cris­to.

Cristina Sánchez Aguilar / Alfa y Omega
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Ga­briel Del­ga­do, Se­cre­ta­rio de Mi­gra­cio­nes de Cá­diz, con jó­ve­nes in­mi­gran­tes en un pi­so de aco­gi­da de la dió­ce­sis ga­di­ta­na. Fo­to: Joa­quín Pino/ Dia­rio de Cá­diz

Des­de que em­pe­zó el año 2014, al­re­de­dor de 3.500 in­mi­gran­tes han si­do in­ter­cep­ta­dos en las cos­tas es­pa­ño­las, se­gún los úl­ti­mos da­tos de la Agen­cia Fron­tex. Un da­to que cons­ta­ta un au­men­to del 35% con res­pec­to al mis­mo pe­río­do del año pa­sa­do. 120 de ellos son me­no­res de edad. Unos al­can­zan la tie­rra es­pa­ño­la es­con­di­dos en los ba­jos de un ca­mión o de un au­to­bús. Otros vie­nen en pa­te­ra. Tam­bién los hay po­li­zo­nes de bar­co. En Es­pa­ña, cuan­do se cer­ti­fi­ca que son me­no­res, la ley del Me­nor fun­cio­na. «Es una de las le­yes más avan­za­das que hay. Es­tán muy pro­te­gi­dos», afir­ma don Ga­briel Del­ga­do, Se­cre­ta­rio de Mi­gra­cio­nes de la dió­ce­sis de Cá­diz y Ceu­ta. El pro­ble­ma es el día que cum­plen los 18 años, cuan­do to­da esa pro­tec­ción des­apa­re­ce, y só­lo les que­da la ca­lle. «No­so­tros aten­de­mos a es­tos jó­ve­nes con los re­cur­sos de la Igle­sia, pe­ro sin sub­ven­cio­nes ni nin­gún ti­po de apo­yo», aña­de.

Es el ca­so de Alí Mous­ta­fá. Tie­ne 16 años y lle­gó a Cá­diz des­de Gha­na ha­ce un mes y me­dio. Que tie­ne esa edad es una su­po­si­ción. Un mé­di­co, tras rea­li­zar la per­ti­nen­te prue­ba ósea, sos­tie­ne que tie­ne 18 años. Otro, cer­ti­fi­ca que po­dría te­ner en­tre 15 y 18. La di­fe­ren­cia es im­por­tan­te: si es me­nor, la ley le am­pa­ra­ría has­ta la ma­yo­ría de edad y la Jun­ta de An­da­lu­cía se ha­ría car­go de dar­le un te­cho, ma­nu­ten­ción, edu­ca­ción y sa­ni­dad. Si no, se irá a la ca­lle. An­te la du­da, el juez dic­ta­mi­na que tie­ne 18 años, y el pro­ce­di­mien­to que se si­gue con él es el del res­to de adul­tos: Alí pa­sa 51 días de en­cie­rro en un Cen­tro de In­ter­na­mien­to (CIE) en Ta­ri­fa. Cuan­do sa­le, se di­ri­ge –co­mo tan­tos otros– al Se­cre­ta­ria­do de Mi­gra­cio­nes de Cá­diz, don­de Ga­briel, jun­to con un am­plio equi­po de tra­ba­ja­do­res y vo­lun­ta­rios, sos­pe­chan del dic­ta­men del juez. «Él nos di­ce que tie­ne 16 años. Se le ve en la ca­ra. Así que nos po­ne­mos ma­nos a la obra pa­ra que el chi­co con­tac­te con su fa­mi­lia y pue­da pe­dir el cer­ti­fi­ca­do de na­ci­mien­to, por­que es­te do­cu­men­to pri­ma en la le­gis­la­ción», afir­ma Del­ga­do.

No es un pro­ce­so rá­pi­do. Mien­tras, el equi­po de la aso­cia­ción Car­dijn – ape­lli­do de Jo­seph Car­dijn, fun­da­dor de la Ju­ven­tud Obre­ra Cris­tia­na, la JOC– se en­car­ga de él. «Se le no­ta el su­fri­mien­to», di­ce Juan Car­los Car­va­jal, coor­di­na­dor de la aso­cia­ción. Nor­mal. Alí cuen­ta a Al­fa y Ome­ga có­mo sa­lió de su Gha­na na­tal con tan só­lo 12 años. Su fa­mi­lia es­ta­ba des­per­di­ga­da por el país, y él es­ta­ba so­lo y sin fu­tu­ro. Así que Re­yes, con una fa­mi­lia de in­mi­gran­tes ni­ge­ria­nos en la pa­rro­quia em­pren­dió un via­je de 4 años, has­ta al­can­zar el sue­ño eu­ropeo. Por el ca­mino ha su­fri­do pér­di­das, co­mo la de «una per­so­na que me acom­pa­ña­ba des­de mi país, que era co­mo de mi fa­mi­lia, y que mu­rió en el bos­que», ex­pli­ca con tris­te­za.

Jun­to a Alí es­tá Be­noit, un jo­ven ca­me­ru­nés de 25 años que vi­ve en uno de los pi­sos que la Igle­sia en Cá­diz po­ne a dis­po­si­ción de los in­mi­gran­tes que ne­ce­si­tan un tiem­po más lar­go de es­tan­cia en la pro­vin­cia. Be­noit ha­bla un tí­mi­do es­pa­ñol, pe­ro sa­be con­tar su his­to­ria con fir­me­za. «Tar­dé 6 años en lle­gar has­ta Es­pa­ña», ex­pli­ca a es­te se­ma­na­rio. Sa­lió con 19 años de su tie­rra con un ob­je­ti­vo: «Era el her­mano ma­yor, y mi fa­mi­lia no po­día ha­cer­se car­go de mí. Así que de­ci­dí ve­nir a Eu­ro­pa pa­ra tra­ba­jar y ayu­dar­los». Be­noit, que ha so­bre­vi­vi­do to­dos es­tos años gra­cias a las li­mos­nas que le da­ban en las mez­qui­tas de Ma­rrue­cos y Ar­ge­lia, tie­ne aho­ra otra mo­ti­va­ción aún más fuer­te pa­ra con­ti­nuar bus­can­do tra­ba­jo en Es­pa­ña: «Mi her­mano pe­que­ño quie­re ser sa­cer­do­te en Ca­me­rún, y quie­ro ga­nar di­ne­ro pa­ra en­viár­se­lo», afir­ma. No lo tie­ne fá­cil: du­ran­te su es­tan­cia en el país ma­rro­quí, un po­li­cía le agre­dió con la po­rra y le de­jó sin un ojo. «Na­die le aten­dió allí, tu­vi­mos que lle­var­leal hos­pi­tal co­rrien­do en cuan­to pi­só tie­rra es­pa­ño­la», re­cal­ca Juan Car­los Car­va­jal. Des­pués de va­rias ope­ra­cio­nes, Be­noit lu­ce una pró­te­sis, y re­co­no­ce sen­tir­se «bien, por­que la gen­te es muy bue­na con­mi­go. Me sien­to en fa­mi­lia». Y lo más lla­ma­ti­vo: no sien­te nin­gún ren­cor. «Ad­mi­ro a es­tos chi­cos, tie­nen un co­ra­zón lim­pio que no sien­te odio», se­ña­la Ga­briel Del­ga­do.

His­to­rias co­mo la de Be­noit y Alí se cuen­tan por mi­les. So­bre to­do des­pués del 11 de agos­to. «Hu­bo una lle­ga­da de in­mi­gran­tes ma­si­va a las cos­tas ga­di­ta­nas, co­mo no la re­cor­dá­ba­mos ha­ce años», sos­tie­ne el Se­cre­ta­rio de Mi­gra­cio­nes.

1.240 his­to­rias más

En tres días, 1.240 sub­saha­ria­nos pro­vo­ca­ron el caos en Ta­ri­fa. La Guar­dia Ci­vil ha­bi­li­tó dos po­li­de­por­ti­vos de ur­gen­cia, pa­ra aten­der­los a to­dos, dar­les de co­mer y po­der de­ri­var­los a otros re­cur­sos. Uno de ellos, la dió­ce­sis. «Tu­vi­mos 266 chi­cos en los pi­sos deaco­gi­da», afir­ma Ga­briel. Al­go que fue po­si­ble gra­cias al equi­po y los vo­lun­ta­rios de Car­dijn y el Se­cre­ta­ria­do de Mi­gra­cio­nes, pe­ro tam­bién «gra­cias a los otros in­mi­gran­tes que vi­ven en nues­tros pi­sos, que han que­ri­do cui­dar de ellos, co­ci­nar y ayu­dar­les en to­do lo ne­ce­sa­rio», aña­de Juan Car­los Car­va­jal. Ca­chí es uno de ellos: un jo­ven pa­kis­ta­ní que se ha afa­na­do en co­ci­nar pa­ra cien­tos du­ran­te las aco­gi­das de emer­gen­cia. Icham, de Ma­rrue­cos, le acom­pa­ña en­tre fo­go­nes.

Cá­diz es lu­gar de pa­so pa­ra mu­chos. «Los chi­cos tie­nen cla­ro su des­tino fi­nal. Al­gu­nos van en di­rec­ción a Fran­cia o Ale­ma­nia, y otros tie­nen com­pa­trio­tas en pue­blos de Es­pa­ña», afir­ma Car­va­jal. Así que, en cuan­to pue­den, se mar­chan. En el Eji­do, en Al­me­ría, se en­cuen­tra una gran co­lo­nia de in­mi­gran­tes ma­rro­quíes. Allí es­tá Be­go­ña Arro­yo, de la Fun­da­ción CEPAIM y vo­lun­ta­ria de Cá­ri­tas, que tra­ba­ja en la aco­gi­da de es­tos jó­ve­nes. «En ve­rano se no­ta mu­cho la lle­ga­da ma­si­va. Só­lo en el día de hoy, mi com­pa­ñe­ro y yo he­mos aten­di­do a más de 50 per­so­nas, que lle­van tan só­lo 4 días en Es­pa­ña», ex­pli­ca Arro­yo, que lle­va des­de 2001 aten­dien­do a los in­mi­gran­tes que lle­gan a la cos­ta al­me­rien­se.

Por aquel en­ton­ces, ya ha­bía cha­bo­las en El Eji­do: «La gen­te lle­ga­ba des­de ce­ro, y se asen­ta­ba en las afue­ras de la lo­ca­li­dad sin lo más mí­ni­mo: sin agua, sin luz ni ali­men­ta­ción», afir­ma. La co­sa no ha cam­bia­do mu­cho con los años, aun­que Be­go­ña re­co­no­ce que, en la zo­na, no se pa­sa ham­bre: «La ge­ne­ro­si­dad de los ve­ci­nos es pa­ten­te. Siem­pre hay fru­ta o ver­du­ra en los in­ver­na­de­ros que se do­na pa­ra los in­mi­gran­tes». Pa­ra Arro­yo, lo más im­por­tan­te «es mi­rar a la ca­ra a es­tos her­ma­nos que lle­gan y lla­mar­los por su nom­bre». Y acon­se­ja: «Es el mo­men­to de no mi­rar a otra par­te y re­cor­dar que no vie­nen a qui­tar­nos lo nues­tro, por­que nues­tro pri­mer mun­do ya se ha apro­ve­cha­do an­tes de to­do lo que tie­nen ellos».

La ca­sa de Re­yes

Tam­bién hay per­so­nas par­ti­cu­la­res que desafían la creen­cia ge­ne­ra­li­za­da de que los in­mi­gran­tes vie­nen a traer­nos el ébo­la, a qui­tar­nos las pla­zas pa­ra la guar­de­ría de nues­tros hi­jos o el pues­to de ca­ma­re­ro en el bar de la es­qui­na. Es­tos án­ge­les de la guar­da, le­jos de pre­juz­gar, abren las puer­tas de su ca­sa a jó­ve­nes y fa­mi­lias en­te­ras que lle­gan a las cos­tas es­pa­ño­las con lo pues­to, con más mie­do que ver­güen­za, y con mu­chas, mu­chí­si­mas ga­nas de vi­vir. Son per­so­nas co­mo la ma­la­gue­ña Re­yes Cor­dón, que de­fi­ne la lle­ga­da de in­mi­gran­tes al ve­cin­da­rio co­mo «uno de los me­jo­res re­ga­los que Dios ha he­cho a mi fa­mi­lia».

Año 2001. La pri­me­ra olea­da de sub­saha­ria­nos lle­ga a Es­pa­ña. Prin­ci­pal­men­te pro­ce­den de Ni­ge­ria, un país con el pri­mer Pre­si­den­te de­mo­crá­ti­co en 16 años, pe­ro con 12 Es­ta­dos del nor­te ad­he­ri­dos a la sha­ria que ma­ta­ron a cu­chi­llo a más de 2.000 per­so­nas, en un in­ten­to de is­la­mi­za­ción de la zo­na –na­da nue­vo ba­jo el sol–. «Un día lle­gó a la aso­cia­ción de ve­ci­nos de mi ba­rrio –un ba­rrio obre­ro de Má­la­ga– una pa­re­ja jo­ven­ci­ta de ni­ge­ria­nos. Ella es­ta­ba em­ba­ra­za­da, y no ha­bla­ban una pa­la­bra de es­pa­ñol. Ni si­quie­ra te­nían dón­de pa­sar la no­che», cuen­ta Re­yes. Un miem­bro de la aso­cia­ción ve­ci­nal, tam­bién de la Her­man­dad Obre­ra de Ac­ción Ca­tó­li­ca, con­tó el ca­so al gru­po pa­rro­quial: «Mi ma­ri­do ha­bla in­glés, así que que­da­mos con la pa­re­ja», afir­ma. Aho­ra son pa­dri­nos del ni­ño. Fue a par­tir de ese día cuan­do, preo­cu­pa­dos por una reali­dad que se acre­cen­ta­ba en la zo­na, crea­ron un gru­po en la pa­rro­quia, «pa­ra que los cris­tia­nos sea­mos cons­cien­tes de que te­ne­mos que abrir nues­tras ca­sas a los in­mi­gran­tes, y dar­les la aco­gi­da que se me­re­cen».

Tre­ce años des­pués, la ca­sa de Re­yes y su fa­mi­lia es un re­fe­ren­te en el ba­rrio. Una no­che re­cien­te, Ma­rio, un chi­co ni­ge­riano, lla­mó a su te­le­fo­ni­llo a las 5 de la ma­dru­ga­da. «Ve­nía em­pa­pa­do y lleno de are­na de la pla­ya. Nos con­tó –en un in­ci­pien­te es­pa­ñol, apren­di­do en las cla­ses de la pa­rro­quia– que los ve­ci­nos de la ca­sa don­de com­par­tía ha­bi­ta­ción con otros cuan­tos sub­saha­ria­nos, ha­bían lla­ma­do a la po­li­cía. Co­mo no te­nía pa­pe­les, se asus­tó y se mar­chó co­rrien­do. Tras un día y una no­che en­te­ras va­gan­do por la pa­ya, se acor­dó de mi ca­sa y vino», cuen­ta la ma­la­gue­ña. Re­yes se emo­cio­na cuan­do re­cuer­da lo re­con­for­ta­do y tran­qui­lo que se sin­tió Ma­rio des­pués de un ca­fé, una du­cha y una per­so­na que se preo­cu­pa­ba por él. «Nos tie­nen que do­ler sus he­ri­das, fí­si­cas y emo­cio­na­les. Son de car­ne y hue­so, igual que no­so­tros», reivin­di­ca.

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