Salir de las periferias, por Pedro Fernández Alejo, trinitario, capellán del C. P. de Algeciras

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Mons.Zornoza en Botafuegos

Mons.Zornoza en Botafuegos

Ante el día de Nuestra Señora de la Merced. Secretariado Diocesano de Pastoral Penitenciaria. Diócesis de Cádiz y Ceuta, Centro Penitenciario de Botafuegos – ALGECIRAS

La Fiesta de Ntra. de la Merced, patrona de los presos, cuya celebración es el día 24 de septiembre, nos invita a los cristianos y gente de buena voluntad, a repensar el Evangelio de Jesús de Nazaret desde la perspectiva del “encuentro”. Jesús estaba en constante movimiento; su misión era itinerante y recorría  los caminos de Galilea y de Judeaen busca demarginados y excluidos,de leprosos y endemoniados que salían de los sepulcros y  habitaban en lugares inhóspitos e inhumanos. Salía al encuentro de todos aquellos que, por el camino de la vida, seguían suplicando migajas de compasión, de alivio de sus sufrimientos, de dignidad para sentirse personas.Salía, incluso, más allá de los límites geográficos y religiosos de Israel, como Samaria, Tiro o Sidón. Jesús convirtió su vida en un permanente “encuentro”  con todo aquel que le necesitaba, o que él veía que necesitaba ayuda. Por eso su actitud era la de estar siempre en marcha;“vayamos a otras aldeas cercanas…”, “salid a los caminos…”

Este fue el legado que nos dejó Jesús desde sus actitudes y su Palabra. Nos encomendó una misión claramente exigente y comprometida: “id por todo el mundo anunciando la Buena Noticia del Reino”. Y esa Buena Noticia tiene unos destinatarios bien definidos: “los pobres son evangelizados”. Ellos son los primeros en  recibir  esa Buena Noticia de que Jesucristo les ama y que son sus preferidos. Lo dejó bien claro cuando proclama bienaventurados a los pobres, a las víctimas de las injusticias, a quienes lloran por mil razones sufrientes, a todos los que soportan con su hambre y desnudez el egoísmo de los prepotentes de este mundo, a quienes no se les respetan sus derechos ni su conciencia y padecen persecuciones y violencia. Todos ellos, los dichosos del Reino, saben que tienen a su lado hombres y mujeres que encarnan la esencia del Espíritu de Jesús, que están imbuidos de los mismos sentimientos de Cristo, se llaman cristianos,  seguidores del Nazareno, que se enrolan en esa acción eclesial y evangelizadora que es  la Pastoral Penitenciaria, y son los que salen a su encuentro para llenar sus vidas de esperanza, de libertad, de paz y misericordia; que trabajan sin desmayo por defender los derechos y la dignidad de los pobres, los desposeídos y desahuciados, los hijos de la violencia y los que sufren la esclavitud y la cárcel.

La Iglesiade hoy se pone en marcha saliendo, como Jesús, a los caminos de la vida, a los márgenes de la existencia donde habitan los seres humanos que  cuentan poco o nada para esta sociedad opulenta, marginadora y excluyente. Una sociedad que se envuelve en su burbuja egocéntrica de consumo, materialismo y deshumanización. El Papa Francisco, alentado por el Espíritu  profético de Jesús, nos anima y compromete a los cristianos para salir a las periferias de la sociedad. Así los expresaba en la Misa Crismal del Jueves Santo (28/03/2013) al dirigirse a los sacerdotes pidiéndoles que estén atentos a la“periferia existencial. “Hay que salir a experimentar nuestra unción, su poder y su eficacia redentora: en las “periferias” donde hay sufrimiento, hay sangre derramada, ceguera que desea ver, donde hay cautivos de tantos malos patrones. …que la unción llegue a todos, también a las “periferias”, allí donde nuestro pueblo fiel más lo espera y valora”. “La Iglesia «en salida» es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino. La Iglesia «en salida» es una Iglesia con las puertas abiertas.(Cf Exhortación apostólica, La alegría del Evangelio, nº 46)

            Franciscotransmite una preocupación constante, al mismo tiempo que una exigencia hacia la Iglesia, el que debe vivir una actitud de salidade aquellos a quienes Jesús llama y convoca en su Iglesia para ser portadores de la Buena Noticia liberadora, hacia los que viven en los “márgenes, en la periferia” de la sociedad. Entre todo ese submundo de excluidos, marginados y arrojados a las afueras de la ciudad están los presos. Los miembros de la Pastoral Penitenciaria  no se detienen ante las dificultades  inherentes a la acción “misionera y evangelizadora” y emprenden el movimientode salida hacia los lugares donde están recluidos los privados de libertad. Las cárceles están ubicadas a las afueras de la ciudad, y muchas de ellas, en zonas de descampado y muy alejadas de los centros urbanos. Otra dificultad añadida sobreviene al hecho de que esta labor evangelizadora hay que realizarla en un ámbito ajeno a lo eclesial; no estamos en “nuestra casa”; no disponemos ni de los tiempos ni de los espacios para ejercer la misión; hay que ajustarse a una estructura civil donde predomina la vigilancia y el control, la seguridad de las personas y los espacios. Sin duda que tambiénpodemos gozar de la colaboración y buena voluntad de las Instituciones Penitenciarias que asumen la presencia de la Iglesia como un factor muy positivo para la vida de los internos, y que se realiza la prestación de un servicio, gratuito y desinteresado, que aporta a la Institución  una ayuda muy valorada y estimada.

Esta acción de salida y encuentroque ejerce la Pastoral Penitenciaria, no es solo la que realizan unos cuantos “locos” enamorados de  los pobres, marginados y encarcelados, es y debe ser, la acción de toda la Iglesia, de las comunidades parroquiales, tan rica en dones y carismas, la que tiene la obligación, como imperativo evangélico, de asumir el compromiso de acercarse a las prisiones, desde la Pastoral Penitenciaria, para llevar la “esperanza de liberación” evangélica a todos los privados de libertad y asumir la suerte de aquellos que son “arrojados” a las afueras de nuestra sociedad, y que nos están demandando la urgente necesidad que tienen de retornar a su familia y a la sociedad plenamente reinsertados y puedan gozar, una vez cumplida su condena o parte de ella, de la libertad integral a la que tienen derecho.

Ellos, los presos, son nuestros hermanos, son nuestro Cristo, en quien creemos y a quien seguimos. Esta verdad nos exige coherencia y compromiso. Ellos nos interesan, son personas significativas en nuestras vidas, son miembros de nuestras comunidades parroquiales, son, en definitiva, los que dan razón de nuestra fe verdadera en Cristo Jesús el Libertador.

Al igual que María, la Madre de las mercedes y gracias para sus hijos despojados, que salió y fue  aprisa a la montaña para visitar a su prima Isabel y compartir con ella la gracia de la maternidad, también nosotros que amamos a nuestra Madre María como corredentora nuestra, hemos de salir de nuestras comodidades y aburguesamientos humanos y religiosos e ir al encuentro de quienes, por distintas circunstancias de la vida, han perdido el don tan precioso de la libertad.

Pedro Fernández Alejo, trinitario

Capellán del C. P. de Algeciras

Encuentran en Baelo un mausoleo cristiano con mesa de ofrendas

Tarifa al día

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  • Alberga una inhumación de un personaje relevante y se puede fechar entre los siglos V y VI d.C

Un grupo de arqueólogos de la Universidad de Alicante (UA) han hallado el primer mausoleo cristiano con mesa de ofrendas adjunta en las excavaciones del yacimiento de Baelo Claudia, en Tarifa, según informó la institución académica en un comunicado.

En concreto, han localizado un “imponente” mausoleo cristiano, que alberga una inhumación de un personaje relevante de la comunidad, que se puede fechar inicialmente entre el siglo V y VI d.C, según el Área de Arqueología de la UA. Este tipo de mausoleo, con una mesa de ofrendas adjunta, es el primero de esta clase que se conoce en el lugar. Sus paralelos más próximos se encuentran en los conservados en la plaza de la Almoina de Valencia, y se vinculan a la sede episcopal.

La necrópolis de la ciudad hispanorromana de Baelo Clauida es una de las “mejor conservadas del panorama hispano”, y se ubica entre dos parajes naturales como Los Alcornocales y el Estrecho de Gibraltar, lo que ha permitido, junto a su localización en un área militar, un “espectacular” estado de conservación de los restos sepultados, en gran parte, bajo la arena de la playa.

La ciudad y su necrópolis forman uno de los mejores laboratorios de estudio de la romanización y de las transferencias culturales entre las poblaciones nativas, norteafricanas y los aportes itálicos a lo largo del siglo I d.C.

En este sentido, el Área de Arqueología de la UA, bajo la dirección del profesor Fernando Prados, está desarrollando la Tercera Fase del Proyecto General de Investigación de la Junta de Andalucía Muerte y Ritual Funerario en Baelo Claudia (Tarifa, Cádiz). El equipo está compuesto por cerca de veinte personas entre investigadores, técnicos y voluntarios, en un proyecto que comenzó en 2012 y que se prolongará hasta 2017.

Durante este verano se ha desarrollado una fase de excavación arqueológica en extensión que ha ofrecido, junto a este hallazgo, “nuevos e importantes datos” sobre el ritual funerario, con la exhumación de siete nuevos sepulcros.

Otros sepulcros de cremación previos revelan la personalidad de los habitantes de la ciudad, su “conservadurismo religioso y la tradición bástulo-púnica visible en los ritos de las fases más antiguas”, así como la incorporación de nuevas creencias a partir de la segunda mitad del siglo I d.C. Junto a las deposiciones funerarias, los arqueólogos y técnicos continúan excavando diversas áreas de ofrendas, restos de banquetes funerarios ubicados en zonas comunes, diversos ajuares y los trazados de los ejes viarios que conformaron, durante varios siglos, esta necrópolis.

En los trabajos participan alumnos de las universidades de Cádiz, de Sevilla y la Autónoma de Madrid, además de técnicos procedentes de la Université de Toulouse, de la Universidad de Murcia y de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

La Igle­sia, con los in­mi­gran­tes: quien aca­ri­cia a los po­bres, to­ca la car­ne de Cris­to.

Cristina Sánchez Aguilar / Alfa y Omega
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Ga­briel Del­ga­do, Se­cre­ta­rio de Mi­gra­cio­nes de Cá­diz, con jó­ve­nes in­mi­gran­tes en un pi­so de aco­gi­da de la dió­ce­sis ga­di­ta­na. Fo­to: Joa­quín Pino/ Dia­rio de Cá­diz

Des­de que em­pe­zó el año 2014, al­re­de­dor de 3.500 in­mi­gran­tes han si­do in­ter­cep­ta­dos en las cos­tas es­pa­ño­las, se­gún los úl­ti­mos da­tos de la Agen­cia Fron­tex. Un da­to que cons­ta­ta un au­men­to del 35% con res­pec­to al mis­mo pe­río­do del año pa­sa­do. 120 de ellos son me­no­res de edad. Unos al­can­zan la tie­rra es­pa­ño­la es­con­di­dos en los ba­jos de un ca­mión o de un au­to­bús. Otros vie­nen en pa­te­ra. Tam­bién los hay po­li­zo­nes de bar­co. En Es­pa­ña, cuan­do se cer­ti­fi­ca que son me­no­res, la ley del Me­nor fun­cio­na. «Es una de las le­yes más avan­za­das que hay. Es­tán muy pro­te­gi­dos», afir­ma don Ga­briel Del­ga­do, Se­cre­ta­rio de Mi­gra­cio­nes de la dió­ce­sis de Cá­diz y Ceu­ta. El pro­ble­ma es el día que cum­plen los 18 años, cuan­do to­da esa pro­tec­ción des­apa­re­ce, y só­lo les que­da la ca­lle. «No­so­tros aten­de­mos a es­tos jó­ve­nes con los re­cur­sos de la Igle­sia, pe­ro sin sub­ven­cio­nes ni nin­gún ti­po de apo­yo», aña­de.

Es el ca­so de Alí Mous­ta­fá. Tie­ne 16 años y lle­gó a Cá­diz des­de Gha­na ha­ce un mes y me­dio. Que tie­ne esa edad es una su­po­si­ción. Un mé­di­co, tras rea­li­zar la per­ti­nen­te prue­ba ósea, sos­tie­ne que tie­ne 18 años. Otro, cer­ti­fi­ca que po­dría te­ner en­tre 15 y 18. La di­fe­ren­cia es im­por­tan­te: si es me­nor, la ley le am­pa­ra­ría has­ta la ma­yo­ría de edad y la Jun­ta de An­da­lu­cía se ha­ría car­go de dar­le un te­cho, ma­nu­ten­ción, edu­ca­ción y sa­ni­dad. Si no, se irá a la ca­lle. An­te la du­da, el juez dic­ta­mi­na que tie­ne 18 años, y el pro­ce­di­mien­to que se si­gue con él es el del res­to de adul­tos: Alí pa­sa 51 días de en­cie­rro en un Cen­tro de In­ter­na­mien­to (CIE) en Ta­ri­fa. Cuan­do sa­le, se di­ri­ge –co­mo tan­tos otros– al Se­cre­ta­ria­do de Mi­gra­cio­nes de Cá­diz, don­de Ga­briel, jun­to con un am­plio equi­po de tra­ba­ja­do­res y vo­lun­ta­rios, sos­pe­chan del dic­ta­men del juez. «Él nos di­ce que tie­ne 16 años. Se le ve en la ca­ra. Así que nos po­ne­mos ma­nos a la obra pa­ra que el chi­co con­tac­te con su fa­mi­lia y pue­da pe­dir el cer­ti­fi­ca­do de na­ci­mien­to, por­que es­te do­cu­men­to pri­ma en la le­gis­la­ción», afir­ma Del­ga­do.

No es un pro­ce­so rá­pi­do. Mien­tras, el equi­po de la aso­cia­ción Car­dijn – ape­lli­do de Jo­seph Car­dijn, fun­da­dor de la Ju­ven­tud Obre­ra Cris­tia­na, la JOC– se en­car­ga de él. «Se le no­ta el su­fri­mien­to», di­ce Juan Car­los Car­va­jal, coor­di­na­dor de la aso­cia­ción. Nor­mal. Alí cuen­ta a Al­fa y Ome­ga có­mo sa­lió de su Gha­na na­tal con tan só­lo 12 años. Su fa­mi­lia es­ta­ba des­per­di­ga­da por el país, y él es­ta­ba so­lo y sin fu­tu­ro. Así que Re­yes, con una fa­mi­lia de in­mi­gran­tes ni­ge­ria­nos en la pa­rro­quia em­pren­dió un via­je de 4 años, has­ta al­can­zar el sue­ño eu­ropeo. Por el ca­mino ha su­fri­do pér­di­das, co­mo la de «una per­so­na que me acom­pa­ña­ba des­de mi país, que era co­mo de mi fa­mi­lia, y que mu­rió en el bos­que», ex­pli­ca con tris­te­za.

Jun­to a Alí es­tá Be­noit, un jo­ven ca­me­ru­nés de 25 años que vi­ve en uno de los pi­sos que la Igle­sia en Cá­diz po­ne a dis­po­si­ción de los in­mi­gran­tes que ne­ce­si­tan un tiem­po más lar­go de es­tan­cia en la pro­vin­cia. Be­noit ha­bla un tí­mi­do es­pa­ñol, pe­ro sa­be con­tar su his­to­ria con fir­me­za. «Tar­dé 6 años en lle­gar has­ta Es­pa­ña», ex­pli­ca a es­te se­ma­na­rio. Sa­lió con 19 años de su tie­rra con un ob­je­ti­vo: «Era el her­mano ma­yor, y mi fa­mi­lia no po­día ha­cer­se car­go de mí. Así que de­ci­dí ve­nir a Eu­ro­pa pa­ra tra­ba­jar y ayu­dar­los». Be­noit, que ha so­bre­vi­vi­do to­dos es­tos años gra­cias a las li­mos­nas que le da­ban en las mez­qui­tas de Ma­rrue­cos y Ar­ge­lia, tie­ne aho­ra otra mo­ti­va­ción aún más fuer­te pa­ra con­ti­nuar bus­can­do tra­ba­jo en Es­pa­ña: «Mi her­mano pe­que­ño quie­re ser sa­cer­do­te en Ca­me­rún, y quie­ro ga­nar di­ne­ro pa­ra en­viár­se­lo», afir­ma. No lo tie­ne fá­cil: du­ran­te su es­tan­cia en el país ma­rro­quí, un po­li­cía le agre­dió con la po­rra y le de­jó sin un ojo. «Na­die le aten­dió allí, tu­vi­mos que lle­var­leal hos­pi­tal co­rrien­do en cuan­to pi­só tie­rra es­pa­ño­la», re­cal­ca Juan Car­los Car­va­jal. Des­pués de va­rias ope­ra­cio­nes, Be­noit lu­ce una pró­te­sis, y re­co­no­ce sen­tir­se «bien, por­que la gen­te es muy bue­na con­mi­go. Me sien­to en fa­mi­lia». Y lo más lla­ma­ti­vo: no sien­te nin­gún ren­cor. «Ad­mi­ro a es­tos chi­cos, tie­nen un co­ra­zón lim­pio que no sien­te odio», se­ña­la Ga­briel Del­ga­do.

His­to­rias co­mo la de Be­noit y Alí se cuen­tan por mi­les. So­bre to­do des­pués del 11 de agos­to. «Hu­bo una lle­ga­da de in­mi­gran­tes ma­si­va a las cos­tas ga­di­ta­nas, co­mo no la re­cor­dá­ba­mos ha­ce años», sos­tie­ne el Se­cre­ta­rio de Mi­gra­cio­nes.

1.240 his­to­rias más

En tres días, 1.240 sub­saha­ria­nos pro­vo­ca­ron el caos en Ta­ri­fa. La Guar­dia Ci­vil ha­bi­li­tó dos po­li­de­por­ti­vos de ur­gen­cia, pa­ra aten­der­los a to­dos, dar­les de co­mer y po­der de­ri­var­los a otros re­cur­sos. Uno de ellos, la dió­ce­sis. «Tu­vi­mos 266 chi­cos en los pi­sos deaco­gi­da», afir­ma Ga­briel. Al­go que fue po­si­ble gra­cias al equi­po y los vo­lun­ta­rios de Car­dijn y el Se­cre­ta­ria­do de Mi­gra­cio­nes, pe­ro tam­bién «gra­cias a los otros in­mi­gran­tes que vi­ven en nues­tros pi­sos, que han que­ri­do cui­dar de ellos, co­ci­nar y ayu­dar­les en to­do lo ne­ce­sa­rio», aña­de Juan Car­los Car­va­jal. Ca­chí es uno de ellos: un jo­ven pa­kis­ta­ní que se ha afa­na­do en co­ci­nar pa­ra cien­tos du­ran­te las aco­gi­das de emer­gen­cia. Icham, de Ma­rrue­cos, le acom­pa­ña en­tre fo­go­nes.

Cá­diz es lu­gar de pa­so pa­ra mu­chos. «Los chi­cos tie­nen cla­ro su des­tino fi­nal. Al­gu­nos van en di­rec­ción a Fran­cia o Ale­ma­nia, y otros tie­nen com­pa­trio­tas en pue­blos de Es­pa­ña», afir­ma Car­va­jal. Así que, en cuan­to pue­den, se mar­chan. En el Eji­do, en Al­me­ría, se en­cuen­tra una gran co­lo­nia de in­mi­gran­tes ma­rro­quíes. Allí es­tá Be­go­ña Arro­yo, de la Fun­da­ción CEPAIM y vo­lun­ta­ria de Cá­ri­tas, que tra­ba­ja en la aco­gi­da de es­tos jó­ve­nes. «En ve­rano se no­ta mu­cho la lle­ga­da ma­si­va. Só­lo en el día de hoy, mi com­pa­ñe­ro y yo he­mos aten­di­do a más de 50 per­so­nas, que lle­van tan só­lo 4 días en Es­pa­ña», ex­pli­ca Arro­yo, que lle­va des­de 2001 aten­dien­do a los in­mi­gran­tes que lle­gan a la cos­ta al­me­rien­se.

Por aquel en­ton­ces, ya ha­bía cha­bo­las en El Eji­do: «La gen­te lle­ga­ba des­de ce­ro, y se asen­ta­ba en las afue­ras de la lo­ca­li­dad sin lo más mí­ni­mo: sin agua, sin luz ni ali­men­ta­ción», afir­ma. La co­sa no ha cam­bia­do mu­cho con los años, aun­que Be­go­ña re­co­no­ce que, en la zo­na, no se pa­sa ham­bre: «La ge­ne­ro­si­dad de los ve­ci­nos es pa­ten­te. Siem­pre hay fru­ta o ver­du­ra en los in­ver­na­de­ros que se do­na pa­ra los in­mi­gran­tes». Pa­ra Arro­yo, lo más im­por­tan­te «es mi­rar a la ca­ra a es­tos her­ma­nos que lle­gan y lla­mar­los por su nom­bre». Y acon­se­ja: «Es el mo­men­to de no mi­rar a otra par­te y re­cor­dar que no vie­nen a qui­tar­nos lo nues­tro, por­que nues­tro pri­mer mun­do ya se ha apro­ve­cha­do an­tes de to­do lo que tie­nen ellos».

La ca­sa de Re­yes

Tam­bién hay per­so­nas par­ti­cu­la­res que desafían la creen­cia ge­ne­ra­li­za­da de que los in­mi­gran­tes vie­nen a traer­nos el ébo­la, a qui­tar­nos las pla­zas pa­ra la guar­de­ría de nues­tros hi­jos o el pues­to de ca­ma­re­ro en el bar de la es­qui­na. Es­tos án­ge­les de la guar­da, le­jos de pre­juz­gar, abren las puer­tas de su ca­sa a jó­ve­nes y fa­mi­lias en­te­ras que lle­gan a las cos­tas es­pa­ño­las con lo pues­to, con más mie­do que ver­güen­za, y con mu­chas, mu­chí­si­mas ga­nas de vi­vir. Son per­so­nas co­mo la ma­la­gue­ña Re­yes Cor­dón, que de­fi­ne la lle­ga­da de in­mi­gran­tes al ve­cin­da­rio co­mo «uno de los me­jo­res re­ga­los que Dios ha he­cho a mi fa­mi­lia».

Año 2001. La pri­me­ra olea­da de sub­saha­ria­nos lle­ga a Es­pa­ña. Prin­ci­pal­men­te pro­ce­den de Ni­ge­ria, un país con el pri­mer Pre­si­den­te de­mo­crá­ti­co en 16 años, pe­ro con 12 Es­ta­dos del nor­te ad­he­ri­dos a la sha­ria que ma­ta­ron a cu­chi­llo a más de 2.000 per­so­nas, en un in­ten­to de is­la­mi­za­ción de la zo­na –na­da nue­vo ba­jo el sol–. «Un día lle­gó a la aso­cia­ción de ve­ci­nos de mi ba­rrio –un ba­rrio obre­ro de Má­la­ga– una pa­re­ja jo­ven­ci­ta de ni­ge­ria­nos. Ella es­ta­ba em­ba­ra­za­da, y no ha­bla­ban una pa­la­bra de es­pa­ñol. Ni si­quie­ra te­nían dón­de pa­sar la no­che», cuen­ta Re­yes. Un miem­bro de la aso­cia­ción ve­ci­nal, tam­bién de la Her­man­dad Obre­ra de Ac­ción Ca­tó­li­ca, con­tó el ca­so al gru­po pa­rro­quial: «Mi ma­ri­do ha­bla in­glés, así que que­da­mos con la pa­re­ja», afir­ma. Aho­ra son pa­dri­nos del ni­ño. Fue a par­tir de ese día cuan­do, preo­cu­pa­dos por una reali­dad que se acre­cen­ta­ba en la zo­na, crea­ron un gru­po en la pa­rro­quia, «pa­ra que los cris­tia­nos sea­mos cons­cien­tes de que te­ne­mos que abrir nues­tras ca­sas a los in­mi­gran­tes, y dar­les la aco­gi­da que se me­re­cen».

Tre­ce años des­pués, la ca­sa de Re­yes y su fa­mi­lia es un re­fe­ren­te en el ba­rrio. Una no­che re­cien­te, Ma­rio, un chi­co ni­ge­riano, lla­mó a su te­le­fo­ni­llo a las 5 de la ma­dru­ga­da. «Ve­nía em­pa­pa­do y lleno de are­na de la pla­ya. Nos con­tó –en un in­ci­pien­te es­pa­ñol, apren­di­do en las cla­ses de la pa­rro­quia– que los ve­ci­nos de la ca­sa don­de com­par­tía ha­bi­ta­ción con otros cuan­tos sub­saha­ria­nos, ha­bían lla­ma­do a la po­li­cía. Co­mo no te­nía pa­pe­les, se asus­tó y se mar­chó co­rrien­do. Tras un día y una no­che en­te­ras va­gan­do por la pa­ya, se acor­dó de mi ca­sa y vino», cuen­ta la ma­la­gue­ña. Re­yes se emo­cio­na cuan­do re­cuer­da lo re­con­for­ta­do y tran­qui­lo que se sin­tió Ma­rio des­pués de un ca­fé, una du­cha y una per­so­na que se preo­cu­pa­ba por él. «Nos tie­nen que do­ler sus he­ri­das, fí­si­cas y emo­cio­na­les. Son de car­ne y hue­so, igual que no­so­tros», reivin­di­ca.

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El Cabildo Catedral quiere abrir al público la Torre del Reloj este mes

P-M. Durio / Diario de Cádiz
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Las administraciones otorgan los permisos para que puedan comenzar los trabajos de adecuación para el acceso de público

El anhelado proyecto del Cabildo de abrir al público una de las torres que flanquean la fachada principal de la Catedral al fin va a poder hacerse realidad. Los canónigos han recibido ya los permisos y licencias de las administraciones competentes, lo que permitirá que comiencen los trabajos de adaptación de la denominada Torre del Reloj (la más cercana al barrio de El Pópulo) para que los visitantes puedan conocer así nuevos rincones del conjunto arquitectónico y accedan igualmente a nuevas vistas de la ciudad desde lo alto de esa torre.

El deán del Cabildo, Guillermo Domínguez Leonsegui, confirmaba ayer estas novedades, indicando que la previsión sobre la que trabajan los canónigos -encargados del mantenimiento y puesta en valor del principal templo de la diócesis- es que antes de que finalice septiembre pueda estar ya abierta al público esta torre.

Los trabajos que hay que realizar en el interior de la torre se limitan prácticamente a adecuar las condiciones para permitir el acceso del público, ya que la torre se encuentra en bastante buen estado de conservación. Lo más destacado será la instalación de unos paneles acristalados por motivos de seguridad y que, al mismo tiempo, favorecerá al visitante al servir de protección de los vientos.

La apertura de este monumento -recuperando así un atractivo que se perdió tras el cierre de la otra torre, la de Poniente- supondrá también la creación por parte del Cabildo de nuevos puestos de trabajo para atender esta zona a la que se accede desde el exterior del templo.

La apertura de la Torre del Reloj será una de las novedades más destacadas en relación con la Catedral en este inicio de curso. Un curso en el que los canónigos se han propuesto dedicar una mayor atención tanto al culto como a las visitas del templo.

Según explica el deán, el reciente nombramiento de media docena de nuevos canónigos “va a procurar un mejor servicio a los fieles y a los visitantes”, que es lo que pretende el Cabildo en esta nueva andadura que se inició hace unos días con la primera reunión del curso, a la que por primera vez asistieron los nuevos canónigos.

Estos seis sacerdotes que se incorporan al órgano encargado del mantenimiento de la Catedral ha permitido completar los oficios que hasta ahora estaban vacantes, así como una más amplia distribución de tareas y atenciones.

Al mismo tiempo, el propio obispo ha manifestado su interés por impulsar el culto en la Catedral, y significar de manera más notable su presencia en el que es primer templo de la diócesis de Cádiz y Ceuta. Para ello, desde el Obispado se anuncia que a partir de ahora Rafael Zornoza presidirá la eucaristía dominical a las doce del mediodía en la Catedral, ayudando también así a revitalizar el culto en este templo.

María José Atienza nueva directora de Prensa y Comunicación del Obispado de Cádiz y Ceuta

Portal de Cádiz
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El Obispado de Cádiz y Ceuta ha hecho público en el día de hoy el nombramiento de Dña. María José Atienza Amores, como directora de Prensa y Comunicación, de este Obispado.

Sucede al P. Manuel de la Puente Sendón, hasta ahora director del Secretariado Diocesano de Medios de Comunicación Social.

El obispo de Cádiz y Ceuta, Monseñor Rafael Zornoza Boy, ha manifestado su agradecimiento a la labor desarrollada por el P. Manuel de la Puente durante todos estos años, en los que ha puesto en marcha importantes iniciativas de comunicación diocesana, en especial la página web de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, y las revistas diocesanas “Mar Adentro” y, recientemente, “Piedras Vivas”.

En este sentido D. Rafael ha expresado: “Conozco al Padre Manuel desde el inicio de mi ministerio sacerdotal y guardo un magnífico recuerdo de él. Además, valoro sus múltiples servicios que con tanta dedicación y eficacia ha realizado en favor de nuestra Diócesis”. Así mismo, añadió lo siguiente: “Sigo contando con su colaboración desde el actual ministerio que seguirá ejerciendo en la atención a los enfermos, un campo donde muestra una especial sensibilidad como expresión de la misericordia de Dios por los más débiles”.

Mª José Atienza, periodista, comenzó su trayectoria laboral en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Córdoba en la que estuvo durante 4 años y posteriormente ha trabajado en diversos medios y agencias de comunicación y en Agencia SIC, agencia de información eclesial dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación (CEMCS).

El Obispado de Cádiz y Ceuta continúa, de este modo, con su apuesta por la profesionalización de la comunicación de la Iglesia necesaria para la Nueva Evangelización.

El último fleco de San Juan de Dios

P-M. D. / Diario de Cádiz

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Foto: Diario de Cádiz

Foto: Diario de Cádiz

  • La Santa Caridad celebra hoy cabildo para aprobar un acuerdo definitivo con el Obispado para realizar unas obras pendientes en el antiguo hospital

A finales del año 2006, el Obispado se hacía cargo del antiguo hospital de San Juan de Dios e iniciaba un largo y complicado proyecto para la rehabilitación integral del edificio y su conversión en residencia de ancianos. En julio de 2011 llegan los primeros residentes al inmueble, salvando así innumerables obstáculos tanto con la obra como con la antigua plantilla de trabajadores o con el convenio para concertar plazas con la Junta (entre otros). A día de hoy, esta importantísima inversión a la que hizo frente la Iglesia gaditana tiene todavía un fleco pendiente: un acuerdo definitivo con la hermandad de la Santa Caridad, anterior propietaria del inmueble y que mantiene la titularidad de diversas dependencias además de la iglesia, para poner fin al proyecto.

Desde hace años, la hermandad viene reclamando la ejecución por parte del Obispado de las obras de adecentamiento de todas las dependencias que quedan en propiedad de la corporación, y que de hecho fueron transformadas en la rehabilitación integral del edificio. Actualmente, esas salas (la de cabildo de gobierno, peculiar por contar en sus paredes con los retratos de los hermanos mayores que ha tenido la antigua corporación; la del cabildo general o los pasillos) se muestran con paredes sin adecentar o sin losas en el suelo, tal y como quedaron tras las obras.

En estos últimos años la tensión entre ambas partes ha sido por momentos alta, llegando a plantearse en alguna ocasión la vía de la justicia ordinaria como cauce para dirimir la falta de acuerdo entre las partes. Finalmente, los hermanos de la Santa Caridad tienen la posibilidad esta tarde, en el cabildo general convocado a las ocho, de aprobar el acuerdo definitivo que suponga la solución final a esta situación. El acuerdo que se elevará al cabildo se basa en que el Obispado se hará cargo de la financiación de parte de las obras de adecentamiento que hay que acometer en estas dependencias.

Si los hermanos dan hoy su aprobación, el Obispado habrá podido solventar al fin el último fleco que tenía pendiente en relación a este importante proyecto que ha supuesto y sigue suponiendo hoy un importante lastre económico para la Iglesia diocesana. Y al mismo tiempo, la hermandad podrá dar un importante paso de cara al futuro, ya que el adecentamiento de sus dependencias -sobre las que la hermandad ya ha venido trabajando estos años- permitirá recuperar la actividad habitual en el seno de la corporación al mismo tiempo que permitirá ampliar las posibilidades expositivas que en los últimos tiempos se le viene dando tanto a la iglesia como a la capilla doméstica y al pequeño museo, junto a la biblioteca, que se está habilitando y que recogen un patrimonio documental, histórico y artístico más que destacado en la ciudad.

El equipo de Cáritas hace piña en torno al obispo Zornoza

ANTONIO M. DE LA VEGA / LA VOZ DE CÁDIZ

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  • Los voluntarios hacen un llamamiento a la opinión pública gaditana para redoblar el esfuerzo con las víctimas de la desigualdad y la injusticia social

Las aguas vuelven a su cauce en Cáritas Diocesana de Cádiz y Ceuta y tras unos días bastante convulsos, con destituciones, comunicados cruzados, posturas a favor y en contra de la gestión del Obispado en torno a la institución, el equipo humano de Cáritas está empeñado en hacer borrón y cuenta nueva.

Es complicado que las duras acusaciones acerca del intento de la cúpula diocesana de usar dinero de Cáritas para otras cuestiones de la Iglesia, vertidas por el exdirector del colectivo a través de unas cartas dirigidas a los voluntarios del mismo tras su destitución, se puedan solventar sin dejar secuelas. Pero el equipo directivo de Cáritas está por la labor y, por encima de todo, está decidido a velar por el buen nombre de la institución. Así, los miembros de dicho equipo han emitido un comunicado en el que exponen, en primer lugar, su «sincero reconocimiento» a la labor del exdirector, Juan Luis Torrejón Vargas, pero al mismo tiempo defienden la labor del que fue centro de sus feroces críticas, el obispo Rafael Zornoza Boy. En ese sentido, quieren dejar claro que «la dirección e inspiración pastoral de este servicio corresponde, en cada Diócesis, a su obispo, quien coordina, en colaboración con los miembros de Cáritas Diocesana, las líneas estratégicas de lucha contra la pobreza y la exclusión social. Somos testigos, en este sentido, del espíritu de responsabilidad, mutua confianza y fraternidad con el que el señor obispo de Cádiz y Ceuta, monseñor Rafael Zornoza Boy, lleva a cabo este acompañamiento».

Desde Cáritas se invita a cualquiera que esté interesado en conocer todos los detalles sobre el relevo en la dirección del colectivo a ponerse en contacto con la institución «para disipar cualquier duda sobre la limpia trayectoria» de la misma. No obstante, LA VOZ se ha intentado poner en contacto a este respecto con el delegado episcopal, Alfonso Gutiérrez, sin que haya sido posible (de hecho, desde el Obispado explican que no será posible hablar con él en toda la semana).

Testimonio de caridad

En cualquier caso, el equipo directivo de Cáritas Diocesana asegura que su voluntad es «seguir avanzando en el seno de Cáritas como servicio organizado de la acción sociocaritativa de la Iglesia, que se siente animada por la misión permanente e irrenunciable de dar testimonio de la caridad basada en el amor, defender la dignidad inviolable de la persona y trabajar contra todas las formas de pobreza, opresión, injusticia y desigualdad social».

Al mismo tiempo, desde el colectivo se expresa el «agradecimiento a los voluntarios y trabajadores de Cáritas, a nuestros socios y colaboradores, a la comunidad cristiana y a la sociedad gaditana y ceutí en su conjunto por la confianza y el compromiso admirables que siguen mostrando a la hora de expresar el testimonio de fraternidad con todas las personas, en especial con las más empobrecidas y excluidas, optando por una sociedad más solidaria, justa y participativa. Hacemos un llamamiento al conjunto de la opinión pública gaditana a dirigir su atención a lo que de verdad importa: la dignidad quebrantada de las personas empobrecidas; y a redoblar su compromiso y generosidad con las víctimas de la desigualdad y la injusticia social», concluyen.

Las criptas de de San Antonio

Rafa Burgal / Diario de Cádiz

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Foto: Diario de Cádiz

Foto: Diario de Cádiz

  • La rehabilitación del templo ha sacado a la luz seis estancias subterráneas
  • En una de ellas se encuentra el posible enterramiento del escultor Jacinto Pimentel
La reforma de las cubiertas de la iglesia de San Antonio ha permitido conocer un poco más qué se esconde bajo sus piedras. Su construcción finalizó en 1669 y a finales del mes de junio se cerró al culto para el inicio de la rehabilitación, con una duración de unos dos meses. Pero para trabajar en la parte alta, hay que conocer la baja primero para intentar evitar cualquier tipo de contratiempo.
El equipo del espeleólogo Eugenio Belgrano, acompañado de Antonio Melero y David Blanco, estuvo trabajando durante dos días en San Antonio a requerimiento del padre Óscar González para investigar el subsuelo de la iglesia. El resultado, el descubrimiento de seis criptas. En una de ellas, bajo el altar de la cofradía de Columna, está el posible enterramiento del escultor Jacinto Pimentel, un hallazgo en el que Belgrano está en estos momentos investigando.
Explica Belgrano que el proceso se inició con la llamada del padre Óscar, que “nos pidió colaborar para averiguar si había alguna cripta subterránea, ante la posibilidad de que se colocaran los andamios y la grúa y se hundiera”. 
A sabiendas que el suelo del templo se colocó en el siglo pasado, comenzaron a trabajar con la dificultad de  no haber entradas al subsuelo. Por ello, en primer lugar realizaron una topografía y estudiaron los posibles emplazamientos de criptas, teniendo en cuenta la orientación que en su día tuvo hacia la calle Torre.  De este trabajo, tras hacerse algunos taladros y utilizar una endoscopia, aparecieron las entradas a las seis criptas subterráneas.
La primera de las criptas se sitúa bajo la torre de San Antonio, que da a la calle Torre. Esta localización fue la más sencilla, ya que, comenta Belgrano, “se abrió hace unos 40 años porque encontramos que habían echado dentro escombros y que la habían intentado rehabilitar porque había una especie de yeso moderno”.
La segunda de ellas es la más importante por el misterio que encierra, ya que bajo el altar de Columna está el enterramiento que, como ya se publicó hace unas semanas, podría pertenecer al escultor Jacinto Pimentel, autor de la talla de Jesús Atado a la Columna. Esta posibilidad ya estaba siendo barajada a partir de los trabajos de investigación que se habían hecho anteriormente sobre el artista.
Bajo el altar, hallaron una bóveda de 3,5 metros de altura y una superficie de unos 24 metros cuadrados. Cuenta el espeleólogo que “cuando metimos la cámara vimos que se encontraba la cripta llena de trozos de madera de ataúdes, como si hubiera habido una limpieza en el pasado. Toda la bóveda está rodeada por un escalón en el que se colocaban los ataúdes en alto para que se descompusieran los cuerpos”.
En una de las esquinas, se encuentra el enterramiento particular atribuido a Pimentel. Un descubrimiento por el que Belgrano ha comenzado a investigar para verificar si es cierto. Entre las dificultades para saber si son del artista está su estado. Tras el estudio inicial realizado por el antropólogo físico Gonzalo Castro Moreno, se ha corroborado que los restos pueden pertenecer al siglo, pero, según Belgrano, “están muy maltratados por la salinidad”, por lo que la comprobación sería muy compleja y costosa.
Una de las claves está en su testamento, que se encuentra en el Archivo Histórico Provincial. Con registro del 9 de enero de 1676 -posible fecha de redacción-, en la cabecera aparece el sello quarto con fecha de 10 de marzo de 1676 -que podría corresponder, según el investigador, con el registro del notario-. Las dudas de Belgrano comienzan cuando intenta confirmar la fecha de la muerte de Pimentel, en Cádiz el 2 de marzo de 1676. Para ello, la pista sigue en el Archivo Diocesano, ya que, tal como cuenta, “ya que todas las personas muertas pasaban por Santa Cruz y se tenía que firmar la partida de muerte”, que se quedaban en este registro. Sin embargo, en ni en 1676 ni en 1677 ha encontrado que muriera algún Pimentel en la ciudad.
A partir de ahí, se abren tres caminos en su investigación: su muerte en 1678 o 1679, que lo hiciera en el hospital de San Juan de Dios y el registro de su muerte esté en este archivo o que lo hiciera fuera de Cádiz. Para esto, tal como reseña Belgrano, aparece la figura de María Guerrero Rivas, su tercera esposa y natural del Jerez, que también podría estar enterrada en la misma cripta que Pimentel al aparecer encima de esta sepultura otros restos, en los que “se puede ver el zapato picudo que utilizaban las mujeres en los enterramientos, aparte de pelo largo”. La delimitación de la fecha de la muerte se debe a que en el poder para testar que firma María Guerrero el 6 de abril de 1679 ya aparece como viuda. Por esto, Jerez podría ser una posibilidad que Belgrano no descarta.
Con todo, y siguiendo con el testamento de Pimentel, se confirman los estudios de otros autores como Francisco Espinosa de los Monteros que indican que su lugar de nacimiento fue en la localidad portuguesa de Vila Real, en el antiguo Reino de Galicia. La fecha se sitúa entre 1599 y 1600, debido a que el casamiento con María Guerrero fue en 1656, a la edad de 56 años. Sin embargo, dentro de la investigación, Belgrano no ha encontrado documentación sobre que se produjera la boda en Cádiz, por lo que baraja que pudiera hacerlo en Jerez.
A las dudas, se le une la redacción del propio testamento, que realiza ya enfermo en cama. En él, se señala que su voluntad era ser enterrado en la bóveda de la capilla mayor de San Antonio de Padua, cuando los supuestos restos han aparecido bajo la talla de Columna. Así, pese a que el registro del Archivo Provincial es de enero de 1676, otros estudios señalan que el testamento se redacta en 1669 y que su voluntad es que sea enterrado bajo su última talla, Jesús Atado a la Columna, algo que quiere aclarar Belgrano.
Para ello, en busca de una respuesta, el investigador está moviendo cielo y tierra entre testamentos de los familiares, los posibles lugares de enterramientos y la pista de la partida de bautismo de Jacinto Pimentel, que quiere conseguir desde Portugal. Con todo, la otra posibilidad que existe sobre el enterramiento en esta cripta es que pertenezca a un mayordomo de la cofradía de Columna, tal como apunta Belgrano.
Siguiendo con las criptas, hay otra estancia subterránea divida en tres espacios bajo el presbiterio, de unos 60 metros cuadrados, separadas entre sí. La teoría de Belgrano es que “en algún momento de la historia se quisieron dar a diferentes familias la oportunidad de enterrarse allí”. De estas tres bóvedas, una de ellas está llena de escombros, posiblemente procedentes de la reforma del suelo a principios del siglo XX. Por último, la sexta cripta se encuentra en el altar situado al otro lado del retablo mayor.
A estas seis criptas se unen una ya conocida y otras cuatro posibles más. Misterios que encierra el subsuelo de San Antonio.

Se nota que en Cádiz tienen un buen obispo

Luis Fernando Pérez Bustamente / InfoCatólica

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Son ya casi tres años los que Mons. Rafael Zornoza lleva como obispo de Cádiz y Ceuta. Antes había sido obispo auxiliar de Getafe, diócesis joven que tuvo la dicha de contar como primer obispo con un santo varón y magnífico pastor, D. Francisco José Pérez y Fernández-Golfin, de quien está abierta la causa para su beatificación. Este dato ya habla por sí solo, porque como dice el refrán “quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija“. Don Rafael fue mano derecha de don Francisco y co-responsable de unos de los seminarios, el getafense, más vivos y fecundos de toda España. Ruego se me permita presumir de ello, ya que toda mi infancia y gran parte de mi adolescencia la viví en la capital del sur de Madrid.

El caso es que en los últimos días la prensa gaditana ha sido un constante ir y venir de informaciones y artículos críticos con Mons. Zornoza. La escusa ha sido el cese del responsable de Cáritas diocesana. Como ejemplo de lo que se está cociendo en ese amado rincón de la geografía española, voy a reproducir y comentar buena parte de uno de los artículos publicados. El título “Zornoza versus Bergoglio” ya indica por dónde van a ir las cosas. Se trata de oponer al obispo malo con el Papa bueno.

Tras glosar una serie de gestos que, al parecer, servirían para establecer un paralelismo entre don Rafael y el papa Francisco, dice el autor:

Sin embargo, el paralelismo trazado entre ambos es quizás una de las pocas similitudes que se pueden encontrar entre Jorge Mario Bergoglio y Rafael Zornoza Boy.

Bien, vaya por delante que los obispos no son ni pueden ser fotocopias de los papas. Apañados estaríamos si cada vez que cambiamos de Papa, el episcopado en pleno tuviera que cambiar de chip para amoldarse a las características personales, que suelen ser accidentales, del sucesor de San Pedro. Entre los obispos del mundo los hay amables, serios, adustos, dicharacheros, taciturnos, sonrientes, besa-abuelas y besa-niños, tímidos, firmes, conversadores, teólogos, canonistas, pastoralistas, del Aleti de Madrid, del Real Madrid, del Barcelona, del Boca Juniors, del River Plate, de los Dallas Maverichs y de los San Antonio Spurs.

El enésimo conflicto con Cáritas -con dimisiones, sospechas en torno al destino de los fondos, escándalo y divisiones en el seno del Obispado- no es más que la confirmación de que la línea entre sumo pontífice y prelado no puede ser más dispar.

Tiene guasa que con la cantidad de cambios que ha traído el papa Francisco al ámbito de las cuentas vaticanas, se diga eso de la diócesis de Cádiz. Mucha guasa.

El Papa, más preocupado por la descentralización de la Iglesia, Zornoza más bien empeñado en lo contrario: en controlar todas las áreas de la Diócesis en decisiones que ya comienzan a ser cuestionadas por sus subordinados.

Quienes conocen bien la trayectoria del Santo Padre durante su pontificado en Buenos Aires, saben perfectamente que una cosa es que él oiga a todos y otra muy distinta que deje en manos de otros decisiones importantes. Que un obispo quiera controlar todas las áreas de su diócesis no es que sea lo más normal del mundo. Es que es su deber como pastor de la diócesis.

En su gestión, pareció tener claro lo que quería en primera instancia: apostar por reformar la Iglesia gaditana de arriba a abajo. Lo hizo buscando un perfil claro y también distinto al que parece buscar Francisco: conservador en el fondo, atrayente en las formas. Lo que muchos en la Diócesis ya han tildado de «neoconservador». Para encarnar el cambio, también buscó sacerdotes que comulgaran con esta línea. Y para ello no dudó en recurrir a clérigos de un perfil cercano a su concepción de lo que debe ser el sacerdocio hoy y de su entera confianza. Secretario personal, formadores y directores espirituales, párrocos e incluso ama de llaves viajaron con él para ocupar cargos diversos fuertes en Cádiz.

¿Me puede decir alguien qué tiene de raro que un obispo quiera reformar la diócesis que tiene a su cargo y para ello busque sacerdotes que comulguen con sus ideas? ¿acaso va a reformar algo si sus colaboradores más cercanos son de un parecer opuesto?

«El acto ya se tomó como un desprecio a los sacerdotes de Cádiz, como si no fueran válidos para esos cargos», explica un cura de la Diócesis. Sin embargo, también apostó por clérigos de aquí pero las fisuras no tardaron en aparecer. De unos cambios vinieron otros, y luego otros; motivados por ceses y dimisiones.

¿Acaso el nombramiento del G-8, ahora G-9, fue un desprecio al resto del colegio cardenalicio? ¿Quizás el Papa puede elegir a los cardenales de su confianza para tratar con ellos alto tan fundamental como la reforma de la Curia, y el obispo de Cádiz no puede elegir a los curas que quiera para reformar su diócesis?

Critican al obispo gaditano por hacer lo mismito que el Papa hace en Roma.

En estos escasos tres años ya acumula tres vicarios generales de la Diócesis, tres responsables al frente del Secretariado de Juventud (su gran prioridad), dos delegados de Cáritas y dos directores generales de esta institución, dos ecónomos, dos vicarios generales de Ceuta, dos delegados de Pastoral Universitaria (desligando del cargo a los misioneros identes, muy unidos a la universidad), dos secretarios canciller o la desaparición de la Vicaría de Pastoral, fusionada a la General. No consiguió que le aguantara ni un año el Delegado del Año de la Fe en un baile de cambios del que solo se han salvado tres delegaciones.

Bendito es aquel obispo que no se siente prisionero de su nombramientos si se da cuenta de que la persona elegida no era la idónea. Cuántas son las diócesis que tienen que soportar durante años el error en la elección de vicarios y delegados episcopales. Prefiero mil veces un pastor que se equivoca mucho y rectifica más, a uno que se equivoca poco pero no rectifica jamás. Por otra parte, es normal que al llegar a una diócesis nueva el pastor no conozca bien a todo el mundo. Si dentro de 5 años siguiera este ir y venir de nombramientos, se podrá decir que don Rafael no es un fenómeno en esa tarea pastoral, pero es de suponer que poco a poco se irá asentando todo.

Ha decidido también asegurarse el control de un organismo autónomo como el Cabildo Catedral. Para ello, nombró «pro tempore muneris» (durante el tiempo en que ejerzan los cargos que ahora sustentan) a seis sacerdotes que le han garantizado presencia e influencia en la institución.

O sea, el obispo quiere estar rodeado de curas de su confianza en su cátedra. Nuevamente, eso no es criticable. Es mero sentido común, siempre que no se quebrante el derecho canónico respecto a los cabildos.

En su esfuerzo por separarse de la gestión anterior, más espiritual y ‘blanda’, se lanzó a la arena política, entendida ésta como el arte de lanzar redes de control en todas las áreas posibles. De este interés no se escapó el Seminario de San Bartolomé. Zornoza llegó con la intención de darle un impulso para fomentar las vocaciones. De ahí su control férreo hasta el punto de nombrar a su secretario particular y un sacerdote argentino de confianza como directores espirituales del Seminario.

¡Ojo al dato! El obispo de Cádiz quiere tener pleno control sobre…. el seminario de Cádiz. ¡Ea! ¡Toma ya! ¿Y qué ha hecho para ello? Exactamente lo mismo que hizo quien fue su obispo en Getafe. Pues bien, desde ya digo que como el resultado sea el mismo que se consiguió en la diócesis madrileña, en Cádiz no van a saber qué hacer dentro de unos años con tantos y tan buenos curas jóvenes.

Es en esa institución donde incluso llegó a tachar de «populista» el mensaje del nuevo Papa. Y es ahí donde más bajas ha habido. Hoy son 11 los seminaristas de San Bartolomé, después de tres decidieran marcharse a otros seminarios españoles achacando «falta de seriedad» y otros fueran invitados a marcharse «porque no se ajustaban al perfil que buscaba el obispo», según explican fuentes cercanas a San Bartolomé.

Decir que el seminario como institución ha tachado de populista al Papa es una acusación demasiado grave como para soltarla sin pruebas. Respecto a la partida de seminaristas, no es algo que no ocurra en otras diócesis. Convendría saber a qué diócesis se han ido los tres que no han querido quedarse.

Contrariedades que Zornoza ha cubierto con el aumento de la cuota de protagonismo del Camino Neocatecumenal…

Como quiera que cada vez que sale el Camino se monta parda, ni comento ni pienso dejar que se comente esa circunstancia en la zona de comentarios de este post.

En lo caritativo, las hemerotecas también dejan sorpresas. De pasar a pedir el diezmo para los necesitados, ahora se ha visto envuelto en un escándalo relativo a querer realizar una auditoría con supuestos sobrecostes. Un control que, por cierto, realiza con el que ya es su hombre fuerte y alter ego en el Obispado, el ecónomo Antonio Diufaín, empeñado en sacar al Obispado de los números rojos con métodos también criticados por el exdirector de Cáritas.

¡Fíjense ustedes qué grave delito! ¡Contar con un ecónomo empeñado en sacar a la diócesis de los números rojos! ¿Quizás sería mejor contar con uno que la llevara a la ruina? Lo de las auditorías es algo tan habitual en todas partes -Cáritas incluida- que no merece la pena ni abordarlo.

Lejano queda ya el 22 de octubre de 2011 y ese gesto con camiseta del Cádiz incluido. Mucho parece haber llovido en la gestión del que es considerado el mayor exponente de los «golfinianos» (un grupo de curas madrileños espiritualista y conservador, apadrinados por el obispo Francisco José Pérez y Fernández-Golfín). Un obispo que hoy gobierna una Iglesia gaditana dividida entre detractores y defensores de su labor como pastor.

Tiene razón. Mons. Zornoza es el mayor exponente de los “golfinianos”. Pero es que Mons. Fernández-Golfín fue un obispo santo. Un obispo que sacó al sur de Madrid de una postración espiritual y eclesial profunda. Hablamos de una diócesis que en su nacimiento estaba plagadita de “curas rojos”, muy secularizados, con todo lo que eso implica. Si el autor de ese artículo piensa que calificar a su obispo de golfiniano es una deshonra para él, que sepa que lo único que ha conseguido es que la gloria del Señor brille más claramente en ese pastor. Algo así como si se le llamara obispo riverista. De obispos y sacerdotes santos nacen obispos y sacerdotes santos. Bendito sea Dios por ello.

Luis Fernando Pérez Bustamante

Seglar, casado y padre de tres hijos. Dedicado durante años a la apologética católica en foros, chats y blogs de internet, en la actualidad es director de InfoCatólica. Los artículos de este blog pueden ser reproducidos citando la fuente, salvo prohibición expresa del autor.

“El cuadro de El Greco de Cádiz puede ser precursor del tenebrismo”

Melchor Mateo / Diario de Cádiz
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Gregorio Marañón, presidente de la Fundación El Greco 2014, afirma que la obra del Obispado “ha sido un gran descubrimiento”

El cuadro La visión de San Francisco de El Greco, que pertenece al Obispado de Cádiz, ya se encuentra colgado en el Museo de Santa Cruz de Toledo, donde participará en la gran exposición El Greco: Arte y Oficio, que se enmarca dentro del programa del cuarto centenario de la muerte del pintor cretense.

Esta obra está expuesta permanentemente en la capilla del Carmen en la sede del Obispado en Hospital de Mujeres y salió el martes para Toledo para la muestra que se celebrará entre el 8 de septiembre y el 9 de diciembre.

El presidente de la Fundación El Greco 2014, Gregorio Marañón Bertrán de Lis, señaló ayer a Diario de Cádiz que este cuadro “en cierto modo ha sido un descubrimiento pues muy raramente ha salido de Cádiz desde el siglo XVIII”. Su importancia es tanta que “algunos expertos califican a esta obra como precursora del movimiento pictórico del tenebrismo porque a diferencia de otras composiciones, el paisaje está totalmente diluido y es monocromo con iluminación nocturna”.

Marañón explica que “la decisión de contar con este cuadro se produjo de manera tardía pues no entraba de los planes iniciales de la exposición”.

La que dio con él fue la comisaria de la exposición, Leticia Ruiz, que también es jefa del Departamento de Pintura Española del Museo del Prado. Esta llamó a Marañón diciéndole que había visto un cuadro en Cádiz “que había que hacer lo imposible para que fuera a Toledo, pero a la vez me avisó que había algunas dificultades para que se autorizase la cesión”.

El presidente de la Fundación El Greco 2014 relata que inmediatamente llamó al obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, al que conocía personalmente de cuando estuvo en Madrid y le hizo la propuesta: “El obispo me dijo que estaba encantado pero también que el traslado tenía que aprobarlo la Junta de Andalucía. De todas formas le preocupaba la polémica que se había creado infundadamente sobre una supuesta salida definitiva del cuadro de la ciudad”. Marañón afirma rotundamente que “esto nunca estuvo planteado” y que le asombra “la fabulación creada al respecto”.

Debido a que no se podía esperar mucho tiempo porque la exposición se inaugura en septiembre de 2014, “al final resultó convencido y dio todas las facilidades para su préstamo que quiero agradecer públicamente. A partir de ahí ya sólo quedaba el permiso de la Junta”. Gregorio Marañón se puso entonces en contacto con el consejero de Cultura, Luciano Alonso, que valorando “altamente” el programa de la conmemoración, que conocía bien por el préstamos del Museo de Bellas Artes de Sevilla, también aprobó decididamente la presencia del cuadro en la exposición de Toledo.

Marañón asegura que Leticia Ruiz “se entusiasmó desde el primer momento que vio el cuadro considerándolo una de las mejores obras de El Greco”.

El presidente de la Fundación explica que lo que ofreció Ruiz es lo que se ha hecho con otros cuadros de El Greco, es decir, “el Museo del Prado, que tiene el mejor taller de restauración de El Greco que existe y que es una verdadera referencia nacional e internacional, lo restauraba de manera gratuita y lo único que piden a cambio es una cesión durante un mes para poderlo exponer como muestra del trabajo que se hace en el taller”. Sin embargo, finalmente los técnicos han visto que está en buen estado y finalmente sólo va a viajar al Museo del Prado para realizar un estudio técnico de la obra “que puede ser muy útil para una futura restauración”.

En la exposición de El Greco: Arte y Oficio, el cuadro perteneciente al Obispado va a coincidir con otras tres obras de la misma temática: una de Monforte de Lemos, que es el primero que pintó; otro que está en el Museo del Prado en la que ya participó el taller de El Greco; y una tercera del Museo de Santa Cruz de Toledo, que es de un seguidor del pintor cretense: “La composición del cuadro la obtuvo El Greco de una pequeña estampa del cherubino Alberti, que siguió un modelo de Tiziano”, aseguró Gregorio Marañón.

Marañón anima a los gaditanos a que visiten el cuadro en Toledo “con el orgullo de verlo entre las grandes obras del pintor y de comprobar la puesta en valor de su cuadro al participar de manera destacada en la conmemoración del IV centenario de la muerte de El Greco”.